Al gimnasio para ser más listo: mens sana in corpore sano

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Mil veces hemos escuchado este lema que nos indica que nuestra mente funcionará bien si nuestro cuerpo marcha bien. Si le damos un poco la vuelta, las más modernas investigaciones le dan la razón a los latinos: el deporte y la actividad física protegen nuestro cerebro. Lo venía escuchando en la radio en boca de Pablo Motos quien desde, que la revista Men’s Health le propusiera el reto de ponerse en forma en tan sólo tres meses, es un devoto convencido del ejercicio y la dieta sana.

El ejercicio físico es señalado como útil para todo, desde tratar la depresión a mejorar la memoria, con el poder de curar una miríada de problemas y prevenir otros muchos. Más en concreto, el ejercicio ayuda a liberar ciertos neurotransmisores en el cerebro que alivian el dolor, tanto físico como mental. Más llamativo aún resulta el hecho de que es una de las pocas formas que los científicos han encontrado de generar nuevas neuronas. Aunque la naturaleza exacta de estos beneficios está aún por determinar, las investigaciones apuntan hallazgos que motivarían a la práctica del deporte o de cualquier actividad física hasta a los más escépticos.

Señalaremos hoy tres aspectos en los que el ejercicio promueve la salud mental y la mejora del estado de ánimo:

1. El deporte mejora tu estado de ánimo y alivia la depresión. Los expertos dicen que la actividad física puede subir los niveles de la serotonina, “la hormona de la felicidad”. La serotonina es un importante químico cerebral (un neurotransmisor) que contribuye a muchas funciones como los ciclos del sueño y la vigilia, la libido, el apetito y el humor. Niveles bajos de serotonina se relacionan con la depresión. Así que ésta es una de las maneras en que el deporte y la actividad física ayudarían a suavizar la depresión, la ansiedad y el estrés.

Otro factor que ayuda en este sentido es la liberación de endorfinas, los químicos liberados por la glándula pituitaria in respuesta al estrés o al dolor. El ejercicio estimula la liberación de estas endorfinas aproximadamente 30 minutos después del comienzo de la actividad.

2. El ejercicio físico ayuda a retener las facultades cognitivas y la agudeza mental que vamos perdiendo conforme envejecemos. Después de los 30 años, vamos notando paulatinamente esas pequeñas pérdidas de memoria y otros síntomas de declive cognitivo, como la rapidez mental, la concentración o la capacidad de atención. El ejercicio físico se ha revelado beneficioso para ralentizar este proceso por la creación de nuevas neuronas y por la mejora de las conexiones entre ellas.

3. El ejercicio físico puede prevenir contra la enfermedad de Alzheimer. Un ensayo clínico de dos años llevado a cabo en Finlandia con 1.260 adultos en riesgo de deficiencia cognitiva y Alzheimer demostró que la actividad física -junto con una adecuada  nutrición, actividades sociales y entrenamiento cognitivo- mejoraba las funciones cognitivas.

Por otro lado, en un estudio presentado en la Alzheimer's Association International Conference en 2014 se explicaba que un moderado ejercicio físico durante la edad adulta podía proteger contra el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias.

Aunque hay muchas más, hemos especificado tan sólo unas pocas investigaciones para ilustrar los beneficios psíquicos del deporte, el cual imita los centros de recompensa del cerebro de manera similar a las drogas pero sin producir su efecto adictivo y proporcionándote multitud de beneficios. El ejercicio no sólo entrena y fortalece tu cuerpo, también lo hace con tu mente. ¿A qué esperas?


http://www.eurekalert.org/pub_releases/2014-07/aa-pad071114.php 


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