Vitamina D, la hormona que te regala el Sol

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¿Es la vitamina D la más importante de todas? Casi que podríamos decir que sí, porque la vitamina D es diferente de las demás vitaminas. El resto de las vitaminas, -esenciales para el correcto funcionamiento del organismo- las adquirimos mediante los alimentos que ingerimos. Por el contrario, la vitamina D es la única que nuestro cuerpo fabrica y produce por sí mismo. ¿Cómo? Mediante la exposición solar diaria, por la toma de suplementos en la cantidad adecuada y, en menor medida, por los alimentos que tomamos. Somos fabricantes de vitamina D con el efecto del sol sobre nuestra piel ¿no es fantástico? Pero tengamos un dato en mente: un 40% de la población es deficiente en vitamina D.

El siguiente “milagro” que nuestro cuerpo realiza es que una vez que tenemos ya la vitamina D, el organismo la convierte en una hormona que recibe el nombre de “vitamina D activada” o calcitriol. Viendo la vitamina D como una hormona y no como una vitamina tal vez nos tomemos más en serio el hecho de conseguir unos niveles óptimos de la misma y no caer en deficiencia. Así que si no tomamos el sol diariamente durante un rato (y durante periodos de invierno) deberíamos plantearnos su suplementación.

Está extendida la idea de que la vitamina D es buena para los huesos. Efectivamente, la vitamina D es la que hace que el calcio y el fósforo puedan ser absorbidos por los mismos. Pero es menos conocida su importancia esencial en otros aspectos relacionados con nuestra salud. Yo destacaría:
  •           Su papel en el fortalecimiento del sistema inmunitario (prevención de enfermedades).
  •           Sus efectos para prevenir y combatir el cáncer.

Pero también interviene en el funcionamiento de los músculos, en la salud cardiovascular y la circulación, en el aparato respiratorio, y de manera muy relevante también en el desarrollo y correcto funcionamiento del cerebro.

En algunos países, la medición de los niveles de vitamina D forma parte de los análisis rutinarios (como aquí por ejemplo los de colesterol), pero en España hay que pedir expresamente al médico que prescriba este detalle en el momento de escribir nuestra receta. Por experiencia sé que suelen añadirlo sin problema. La forma de vitamina D que hay que solicitar es: 25(OH)D. Cuando la vitamina D llega a nuestro cuerpo, gracias al sol o a los suplementos, el hígado (ese maravilloso laboratorio) la transforma en 25(OH)D y la envía al resto de órganos y tejidos para ser utilizada.

Si queremos mirar por nuestra salud, una manera relevante y poco complicada sería empezar por averiguar nuestros niveles de vitamina D y plantearnos su suplementación si fuese necesario, las gripes y los catarros del invierno (por ejemplo) pueden pasar a la historia.


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