Selfridges, el sueño americano en Londres

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"El cliente siempre tiene la razón" es una frase de Selfridge

Televisión Española tiene en antena la primera temporada de la serie británica “Mr Selfridge”, serie que sigue la mejor tradición inglesa de aunar la recreación histórica con buenas interpretaciones y una excelente ambientación, y esta serie -como otras de su estilo- es un auténtico disfrute.

Jeremy Piven, Aisling Loftus y Katherine Kelly son algunos de los actores de la serie que dibuja la vida del fundador de los almacenes de Oxford Street “Selfridges” y está basada en el libro de la escritora Lindy Woodhead “Shopping, Seduction and Mr Selfridge”.

Podemos encontrar en la serie de Antena 3 “Galerías Velvet” un planteamiento básico inicial similar a “Mr Selfridge”, con unos grandes almacenes propiedad de una familia, en este caso en la España de los años 50, las vicisitudes y tribulaciones de las dependientas como líneas argumentales paralelas, y un responsable y serio encargado general de la tienda. Galerías Velvet es esa serie donde los actores secundarios son mucho mejores que sus dos insulsos y desapasionados protagonistas.


Harry Selfridge llega a Londres procedente de Chicago y representa al hombre hecho a sí mismo, el prototipo del hombre ambicioso, visionario y creativo, capaz de grandes empresas y perfecto para una historia televisiva. Al igual que otros antihéroes de los que se llevan ahora en la ficción, Harry Selfridge posee una faceta de jugador empedernido y mujeriego, lo que le lleva en el año 39 a abandonar la empresa por problemas financieros.

Casado con la cultivada Rose Buckingham, para integrarse en la vida londinense se hizo llamar Gordon y sus empleados le llamaron siempre “The Chief”. Su hijo Gordon Jr. le ayudó a dirigir la empresa y a finales de los años 20 la convirtieron en el mayor grupo comercial de Europa.

En la serie pueden observarse los rasgos característicos del espíritu empresarial y comercial de Selfridge como eran la innovadora utilización de la publicidad, el uso creativo del escaparatismo y, sobre todo, la intuición para vislumbrar y adaptarse al cambio del rol de la mujer que se dio a lo largo del siglo XX.

Saliendo tímidamente de la rigidez victoriana de la sociedad inglesa a principios de siglo, Harry Selfridge da apoyo a las sufragistas y se propone como objetivo atraer al público femenino que empieza a adoptar un papel activo en la gestión del consumo familiar. Se da cuenta de que la moda va a empezar a simbolizar el cambio social de la liberación femenina (las sufragistas vestían de blanco y no con colores oscuros) y, por ejemplo, causa un gran impacto al situar la cosmética a la entrada del establecimiento sacando estos productos de la zona de farmacia.

El amarillo es el color corporativo
Siempre buscando la innovación y el ir más allá (una de sus frases es “No hay mayor diversión que el trabajo”) sus artículos se repartían tres veces al día por todo Londres y fue el primero en instalar una librería y una sección de mascotas. Además, la tienda acogía –y sigue acogiendo puesto que tiene hasta galería de arte- actuaciones y visitas de afamados bailarines o celebridades.

Después de más de 100 años de historia, Selfridges es propiedad desde 2003 de W. Galen Weston y su familia quienes intentan continuar el espíritu de su fundador. Ha sido galardonada en varias ocasiones como “The Best Department Store in the World” y el edificio neoclásico de Oxford Street alberga el departamento de zapatos más grande del mundo, con 11 boutiques y 4.000 pares de zapatos.

La segunda temporada de la serie, que ya se puede ver en el Reino Unido, se desarrolla durante los años de la Primera Guerra Mundial cuando Harry Selfrigde dirige su empresa por estos turbulentos momentos e incluye a las  mujeres en puestos de trabajo antes reservados a los hombres quienes ahora se encuentran en el frente.

Me causa admiración el amor y el respeto del pueblo inglés por su historia y sus personajes, convirtiéndolos en señas de identidad común. Me pregunto si en España podríamos inventar historias semejantes sobre los propietarios e impulsores de empresas multinacionales que han nacido en nuestro país como Zara, Mango o Adolfo Domínguez. Creatividad y buenos actores desde luego no nos faltan.




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