Rompe el círculo y dale caña al estrés

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Si estás leyendo este blog, seguramente ya te ocupas de cuidar tu salud y tu estilo de vida. Te interesas por llevar una alimentación lo más adecuada posible, haces algo de ejercicio y te preocupas por tu aspecto. Pero en realidad como dice el Dr. Donald Klatz “quizás el arma antienvejecimiento más poderosa que poseemos es la mente”.

La manera en que reaccionamos ante los contratiempos de la vida –sentimentales y familiares, laborales o de enfermedades- afecta a nuestra salud más de lo que creeríamos en un principio. El cortisol, la hormona que producimos cuando nos encontramos en una situación de estrés, se relaciona con más de una docena de patologías degenerativas. Debemos pues cambiar las actitudes con las que nos enfrentamos a los problemas ya que éstos no podremos evitarlos, vendrán seguro.


No obstante, una situación de estrés puntual no es perjudicial en sí misma, lo que daña nuestro organismo y los múltiples procesos que se dan en él, es la prolongación del estrés en el tiempo: el estrés crónico.

Pero a veces tenemos la idea de que la mente y el cerebro se cuidan solos, de que reaccionan autónomamente o porque nosotros lo decidimos así después de haber leído los consejos de un libro de autoayuda. Sin embargo, igual que vamos al gimnasio para poner nuestro cuerpo en forma y notamos la mejoría conforme entrenamos, la mente también necesita de ejercicios continuados y regulares que la fortalezcan y creen nuevos circuitos de pensamiento. Y no vale hacerlos un día de manera puntual, igual que no sirve darse una caminata de 10 km y no volver a hacerlo en un mes.


Cuando tenemos un problema concreto que nos atormenta durante largo tiempo, lo más importante es romper el círculo vicioso en el que nos encontramos. Nos hemos quedado “pillados” como el ordenador en una inercia de pensamiento obsesivo. Hay que meter una cuña, romper una brecha en esos desvaríos de tintes neuróticos. ¿Cómo? Te contamos una de las propuestas de la doctora Victoria Baras Vall.
“La práctica de una actividad que induzca la respuesta de relajación supone una cambio sustancial. Permite la alternancia del sistema simpático (área del sistema nervioso responsable de las respuestas de alerta, vigilia y alarma) y el sistema parasimpático (sistema nervioso responsable de los mecanismos de relajación)”.
Se trata de hacer actividades y ejercicios que conecten los dos hemisferios cerebrales, estas nuevas conexiones interhemisféricas restablecen el equilibrio. Serviría, por ejemplo, cualquier actividad donde los pies no toquen el suelo como ir en bicicleta o montar a caballo. Pero si esto no es algo que puedas hacer fácilmente, aquí va otro muy sencillo y asequible:
-          Con la lengua apoyada en el paladar respira profundamente y camina a grandes zancadas con el paso cruzado de un militar: se adelanta la pierna izquierda acompañando con el brazo derecho y al contrario. Mientras, cuenta cantando del 1 al 100.
Los dos hemisferios se conectan por la conjunción de los ejercicios a la vez: el paso cruzado por un lado, y las matemáticas cantadas (lenguaje) por otro.

Un segundo ejercicio se muestra en este vídeo. Mis alumnos de 2º de ESO me han hecho en clase un par de ellos similares, aunque algo más complicados y con música de fondo. Quedó muy divertido.

En resumidas cuentas, podríamos cambiar la conocida frase que nos animaba a cuidar nuestro cuerpo: “mens sana in corpore sano” por otra que diría “con una mente sana tendrás un cuerpo más sano”, así que ¡entrena tu mente!



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