Evitar los químicos: hacer jabón casero con calculadora

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Hoy ha tocado hacer jabón para la lavadora. Es una tarea que disfruto, como si hiciera manualidades y que os recomiendo para reutilizar el aceite que se utiliza en casa sin tener que llevarlo a ningún contenedor y para lavar la ropa y fregar el suelo de una forma más saludable.

He usado unos 3 kgs de aceite de oliva virgen reciclado y me ha llevado alrededor de hora y media. Lo mejor de todo el asunto es haber encontrado la calculadora de saponificación de Mendrulandia: 

En esa calculadora introduces los gramos de aceite o manteca que vas a utilizar e incluso puedes hacer una mezcla de distintos tipos de grasas (girasol, almendras, ricino, coco) para hacer diferentes combinaciones. Le das al intro y te averigua la cantidad exacta de sosa cáustica y agua que hay que utilizar en ese caso concreto para que el jabón quede bien de consistencia y con la menor cantidad de residuos posible.

Resulta que el proceso químico por el que el aceite reacciona con la sosa y se convierte en jabón se llama saponificación, y cada tipo de aceite necesita una cantidad diferente de sosa para que la reacción química se realice correctamente, debido a sus distintas características y densidad. Por eso a veces las recetas que circulan por ahí no nos funcionan, porque cada grasa tiene un índice de saponificación distinto y las proporciones varían.

El proceso de saponificación dura entre 4 y 6 semanas, al final del cual la sosa ha terminado de reaccionar y se puede decir que ha “desaparecido”. Es entonces cuando el jabón puede utilizarse y ya no es corrosivo. Dentro de una semana lo picaré y lo mezclaré con agua caliente para hacer jabón líquido. Después de muchas pruebas encuentro que lo mejor es poner en la lavadora un tercio del cacito de detergente convencional junto con un buen chorro del jabón casero.

Se puede hacer jabón líquido o gel directamente utilizando potasa cáustica en vez de sosa, (también puedes seleccionar esta opción en la calculadora) pero es más cara y más difícil de conseguir. La sosa la tienes en cualquier supermercado, droguería o tienda de chinos.

El jabón hecho con sosa y aceite de oliva también se llama jabón de Castilla porque se producía en cantidad en los territorios de la Corona de Castilla en los siglos XVII y XVIII y se exportaba a países de Europa y América. En Andalucía las jabonerías se denominaban con el nombre árabe de almonas. Así que éramos grandes productores de jabón!

Si estás interesado en la explicación concreta del proceso, simplemente pregunta.


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