Sexo en femenino: ejercita tu pelvis

/
0 Comentarios
La vida sexual, como el resto de los aspectos de nuestra salud, resultará más satisfactoria y eficaz cuanta más energía y vigor generales tengamos. Es decir, que nuestra libido y rendimiento sexuales dependen en gran medida de la vitalidad física y mental que poseamos. Personas con una buena alimentación, que hacen ejercicio de forma regular y mantienen una buena gestión de sus emociones, preocupaciones y estrés, tienen en principio, una buena base y disposición para disfrutar mejor de la vida sexual. No es difícil pensar que un espíritu optimista, animado y que se siente lleno de energía redundará en beneficio del completo funcionamiento de nuestro organismo y, por ende, de las relaciones sexuales.

En otro orden de cosas, las mujeres además pueden mejorar su salud sexual mediante la atención a la forma física de la zona pélvica, haciendo ejercicios que incrementen la musculatura, flexibilidad y, por lo tanto, nuestro control y dominio de este área. El fortalecimiento y aumento de la musculatura en la zona se hace especialmente necesario en mujeres que después de los partos o la menopausia sufren de incontinencia urinaria y/o estreñimiento. Son beneficiosos en este sentido los ejercicios de abdominales inferiores y de abductores, así como, de levantamiento de piernas en las espalderas.

Te copiamos para ayudarte los ejercicios de preparación que propone la sexóloga Barbara Keesling en su libro “Los puntos del orgasmo femenino” de Ediciones Martínez Roca:
“Hay dos movimientos básicos: los impulsos y los balanceos pélvicos:
Los impulsos pélvicos los puedes hacer de pie o tumbada. Si decides hacerlos de pie, mantén los pies separados a la misma distancia que los hombros. Mueve la pelvis de atrás hacia adelante con firmeza sin mover ninguna otra parte del cuerpo. No menees las nalgas ni contonees las caderas. Simplemente mueve la pelvis veinte veces.
Si haces los impulsos tumbada, levanta las piernas y mueve las nalgas despacio hacia arriba y hacia abajo, a un ritmo regular, manteniendo la espalda apoyada en el suelo. Los demás músculos deben estar relajados.
El balanceo pélvico también lo puedes hacer tumbada. El balanceo es un movimiento circular continuo de las caderas. Para entenderlo mejor, imagina que estás usando un hula-hop. Si quieres, puedes utilizar uno para hacer prácticas. Haz una serie de balanceos a diferentes velocidades y dedica un rato especial a los movimientos largos.
Cuando te familiarices con los impulsos y balanceos, combina ambos movimientos durante diez minutos diarios. Pon música, cierra los ojos y deja que todas las moléculas de tu cuerpo intervengan en el proceso”.




También te puede interesar